Los niños necesitan que los padres les pongan límites para que ellos puedan crecer respetando a las otras personas, sino no sabrán distinguir claramente lo que deben y lo que no, así como lo que está bien y mal. Al poner límites les protegemos de muchos de los riesgos de la vida actual, como las adicciones o los comportamientos delictivos, puesto que les enseñamos a cumplir unas normas, un orden y un respeto, siempre desde el afecto y la congruencia. Los límites les enseñan a organizarse y a tener buenos hábitos que serán un valor seguro para toda su vida.
Si esto es así ¿porqué muchas veces no ponemos límites a nuestros hijos?. Nuestro estilo educativo a lo largo de las últimas décadas ha pasado por una disciplina exagerada y casi represora (la letra con sangre entra), hasta el otro extremo en el que todo está permitido y donde los padres pasan a ser colegas de sus hijos. A veces las palabras “disciplina” y “autoridad” las equiparamos a las de castigo y represión, y por eso las evitamos, por miedo a parecer unos padres anticuados e inflexibles. Sin embargo la palabra autoridad se deriva del verbo latino "augere", que quiere decir ayudar a crecer y esta es en realidad la meta de cualquier padre.
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1 comentario:
Hola te invito a que continues publicando tus articulos de interes academicos....
Observaciones
falta la vinculación a box.net
Su nota es: 9.06
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